¿Haces una foto con tu iPhone y la subes directamente a tu web? Esa foto pesa probablemente entre 4 y 8 MB. En una página con 10 fotos llegas enseguida a 80 MB. Suficiente para espantar a los visitantes que entran desde el móvil.
¿Cuál es un buen peso máximo?
- Menos de 100 KB: ligera. Carga rapidísima con cualquier conexión.
- 100-200 KB: normal. Perfectamente correcto para la mayoría de las webs.
- 200-500 KB: pesada. Solo si se trata de verdad de una foto de cabecera grande.
- Más de 500 KB: problemática. Sobre todo en el móvil, el visitante nota la lentitud.
Dos factores determinan el peso
- Las dimensiones (píxeles): una foto de 6000x4000 píxeles pesa 4 veces más que una de 3000x2000. Para la mayoría de las webs, rara vez necesitas más de 2000 píxeles de ancho.
- La compresión: una foto original está «en bruto» y es enorme. La compresión elimina los datos sobrantes sin pérdida de calidad visible. Muchas veces reduce el peso entre un 70 y un 80 %.
¿Qué puedes hacer? (pasos concretos)
Para las fotos que ya están en tu web
Usa una herramienta gratuita como squoosh.app o TinyPNG. Arrastra tu foto, elige el nivel de compresión (una calidad del 60 al 80 % suele bastar), descarga la versión más ligera y súbela a tu web.
Para las fotos nuevas
Antes de subir nada: comprueba el peso. Si supera los 500 KB, comprime primero la imagen.
Para una solución duradera
Instala un plugin de WordPress como ShortPixel, Smush o Imagify. Comprimen automáticamente cada imagen nueva que subes. Lo configuras una vez y te olvidas.
Extra: usa formatos modernos
WebP y AVIF son formatos de archivo modernos, entre un 40 y un 70 % más ligeros que JPG/PNG con la misma calidad. Si tu hosting los admite, es una ganancia extra fácil.